Thursday, August 2, 2018

Lolihawk - Preface/Prefacio

Setting up a "watchtower" in Mexico City. Instalando una "torre de observacion" en la Ciudad de Mexico

Preface

Cuernavaca, Morelos MEXICO

September, 2017

This blog is bilingual English/Spanish
Este blog es bilingüe ingles/español

I began to write Lolihawk in the spring of 2011 while I was watching two active nests of raptors. One was a nest of red-tailed hawks in NYC, and a second was a nest of bald eagles in Decorah, Iowa - both in livestreaming on my computer, in real time.


Also, everyday and in real life I was observing an active nest of two Harris hawks (parabuteo unicinctus) at the top of a tall tree in a park near my house in Mexico City.
Some time before I rescued my dog Loli from a perilous life in the streets and she was so grateful she became my constant companion for some years. Loli had been the first to take me to the hawks in the park, thus the blog's name is inspired in her honor.
The park was rampant with trees of all kinds and sizes, and there was a lovely green canopy covering the area until a tremendous hurricane type storm with a domino effect on the trees destroyed at least one hundred of the park's trees in January 2009.
The day after the storm, I was not yet recovered from the shock of the devastation when I picked up the severed body of a baby hawk lying among the debris. I remember I cried in anger because the baby had been killed by park and district workers hired to cut the trunks and branches of the fallen trees with axes and chain saws and claimed it had been "an accident". In the meantime, I saw the parents hovering from above calling desperately for their young to no avail. I felt angry and helpless.
Then the hawks stopped coming to the park for awhile.
During the autumn of that year I finally heard a hawk calling during an early morning walk. Loli immediately spotted the hawk and a second one nearby. They were building a large nest in another very tall tree. This tree, a white cypress (cupressus lusitanica) became the focus of my hawk watching for months.
I learned the hawks' hunting range comprised an area of at least three nearby medium-sized parks, and small wooded areas that still existed at the time. Thus, there was plenty of food (squirrels, rats, mice, pigeons, small birds, lizards....).  I witnessed all kinds of hawk activity, including the Harris hawks' particular wolf-like hunting tactics and social behavior; perhaps one of the most intensive hawk watching I have ever witnessed.
Later, a lot of my work was taken and recorded 'from above'.  I was very fortunate because kind friends allowed me to use a corner of their tall building's roof as my "watch tower". Here I had an excellent bird's eye view of the entire park and area, as well as of a vast part of the city for many months to come.
But a series of unfortunate and sad events began to occur including the sudden death of my dog and the mysterious disappearance of the hawks I had become so attached to including their offspring - perhaps more than a dozen - that inhabited nearby areas. Adding to the losses I began to see a desturbing destruction of trees in the entire district, mostly tall or evergreen trees preferred by the hawks because they are safer for them and their nests.
In place of thousands of felled trees now stand high-rise apartment buildings some in  violation of building regulations, shopping malls, freeways and underpasses.
Lolihawk tells the story of these hawks and others and of many other birds and wildlife. It reports on the incessant and gradual destruction of trees and wooded areas in urban areas not only in Mexico City. Almost two years ago we moved to Cuernavaca, Morelos, a smaller city with a splendid springtime climate practically year long. I have not seen many birds of prey in the area where we live, but a vast variety of native and migrant birds that visit and spend the winter months in warmer climates.

None of the birds were baited, or set up, except for the pictures of captive birds taken during a course.

The location of raptors is not revealed, and much less their nests. The reality is that not everyone is well intentioned regarding animals. Sadly, Mexican law enforcers do very little to prosecute those involved in the hideous black market of birds and wildlife.

*Note This text was written before the devastating earthquakes last September 7 and 19 that toppled many buildings and severely damaged thousands more in Mexico City, a vast majority recently constructed (between one and three years old) precisely in the areas the blog was focused in its former stages. Thousands of buildings had to be  evacuated because they're severely damaged and/or have been condemned.


Lolihawk 

Prefacio

Lolihawk fue creado en la primavera del 2011 cuando monitoreaba tres nidos activos de rapaces. Uno era de halcones cola roja en la ciudad de Nueva York y el otro de una pareja de águilas calva en Decorah, Iowa - los dos en tiempo real en fascinante 'livestreaming' en mi computadora. 
Y en la vida real, diariamente observaba a dos aguilillas de Harris (parabuteo unicinctus) y su nido que estaba hasta arriba de un árbol muy alto en un parque de la Ciudad de México.
Un tiempo antes rescaté a mi perra Loli de una vida peligrosa en la calle y estuvo tan agradecida que fue mi fiel y constante compañera por algunos años. Ella fue la primera en llevarme a los halcones, y es en su honor que este blog se llama así.
El parque tenia una gran cantidad de arboles de muchas especies y tamaños y creaban un hermoso techo verde que cubría toda el área. Hasta que una tormenta tipo huracán con efecto domino derribó a mas de cien arboles en una tarde de enero del 2009.
Al día siguiente de la tormenta, aun no me recuperaba del shock de la devastación cuando recogí los restos de un polluelo de Harris con las patitas cercenadas. Grité de coraje porque luego supe lo mataron "sin querer" unos trabajadores de la delegación que llegaron con sus moto-sierras y machetes a cortar los troncos y ramas tirados y a dejar todo limpio para llevarse la madera a vender. Me sentí enojada e impotente.
Dejaron de venir los halcones por mucho tiempo.
Finalmente, en el otoño escuché el llamado de un halcón y despues vi a dos mas en su nido de un árbol grande.  Durante meses este árbol, un cedro blanco imponente (cupressus lusitanica), fue el enfoque de mi trabajo mirando halcones. Tuve la oportunidad de observar diversos comportamientos de estas aves, incluyendo su muy particular estrategia de cacería en grupo, como los lobos. Aprendí que el territorio de cacería comprendía un área de tres parques medianos de la zona y pequeños espacios verdes con árboles, algunos de los cuales ya no existen. Por lo tanto, había mucha comida (ardillas, ratas, ratones, palomas, pájaros, pequeños reptiles...). Creo que ha sido lo mas intenso que he vivido en mi estudio de rapaces.
Luego tuve la suerte de contar con amistades que me prestaron una esquina de la azotea de su edificio donde acondicioné el espacio como 'torre de observación' y desde allí tuve una magnifica vista "de águila" de todo el parque, de los halcones y otras aves, y de una gran parte de la ciudad durante meses.
Pero surgieron eventos desafortunados y tristes como la muerte repentina de mi perra y la desaparición de los halcones con los que tenia un gran apego, incluyendo a sus más de 12 hijos que habitaban en zonas aledañas. 
Y para empeorar más la situación comenzó una feroz tala de arboles sanos y robustos en gran parte de la colonia y la delegación (DBJ), una mayoría eran los preferidos de rapaces por ser más altos y seguros para ellos y sus nidos.
Ahora, en lugar de (los miles) de árboles derribados aparecen nuevos y altos edificios de departamentos que violan normas de construcción; o centros comerciales, túneles y 'vías rápidas'. Lamentablemente, a la fecha siguen derribando árboles, persisten las construcciones como hongos y hay poca o nula reforestación.

Lolihawk cuenta la historia de éstas y muchas aves más, de la biodiversidad en peligro en las zonas urbanas y alrededores. Reporta y denuncia además la gradual e incesante perdida de árboles y zonas boscosas, no solamente en la Ciudad de México.

Ninguna de las aves fue atraida por cebo o llamada hacia mi (salvo las fotos de unas rapaces cautivas en un curso).

Todo fue y es en un ambiente natural, en el habitat donde viven o se han establecido las aves.
La ubicación de las rapaces no es revelada principalmente porque no todo mundo tiene buenas intenciones hacia los animales. Tristemente, la legislación respecto al mercado negro de aves, animales y biodiversidad es debil. Gracias a la corrupción de algunas personas y de autoridades deshonestas es difícil consignar penalmente a los responsables.

Hace casi dos años nos mudamos a Cuernavaca, Morelos. Es una ciudad más pequeña a 86 kms al sur de la Ciudad de México con un clima de primavera casi todo el año. No vemos halcones por la zona donde vivimos pero sí una gran variedad de especies de aves tanto nativas como las que pasan por aquí en sus migraciones, ademas de la gran biodiversidad que dificilmente sobrevive debido a la exorbitante urbanizacion.

* Este texto fue escrito antes de los devastadores terremotos del 7 y 19 de septiembre. 
Ya lo habiamos comentado y advertido en posts anteriores sobre arboles y el riesgo que implicaba la construccion de edificios de mas de 4 pisos en zonas sismicas. En la delegacion Benito Juarez fue donde hubo mas edificios colapsados y hay un numero cada vez mas creciente de edificios que seran demolidos por el peligro que representan.
Lo

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